El Mundo


¿Qué tienen en común una piedra, la arcilla, un papel en blanco, nosotros mismos? La potencialidad. Mientras están así, en estado “virgen”, pueden tomar la forma que sea, porque “tienen” potencialmente todas esas formas en sí… Están como esperando ser fecundadas, y desean ser fecundadas, porque de otra manera no podrían manifestarse las formas (una escultura, una taza, un dibujo, Martín). Y estas piedra, arcilla, papel en blanco y nosotros mismos son imágenes de esa materia de la que está hecho el mundo. Y esta materia (a la que no podemos ver en ningún lugar como es en sí misma, y a la que no podemos imaginar, pero sí concebir) es la llamada “PRIMA MATERIA” de la tradición hermética. Sólo la percibimos por los sentidos cuando toma una forma. Pero aún tomando una forma sigue siendo siempre ella, siempre única, siempre virgen.
¿Y qué es la muerte sino un volver al seno de la potencialidad? Lo que vuelve a ella es la materia de la que estamos hechos (y de la que están hechos nuestros sueños)… pero hay algo mucho más valioso, más caro, más pequeño pero más grande, que no cambia, ni viene ni va…