Profeta en su tierra

Varias veces me han preguntado en qué creo.

Con mis amigos y conocidos (en el círculo más íntimo) siempre surge algún temita “esotérico”, inclusive he estudiado el tarot junto con alguno de ellos (Vero, por ejemplo), y hablamos horas al respecto, citamos autores, libros y lecturas, interpretaciones descabelladas y no tanto. Y de tanto escucharme, a algunos de ellos les surje el preguntarme en qué creo.

¿En qué creo?

En un post anterior comentaba que estaba pasando por un momento de crisis, un instante en que todo en lo que creía había desaparecido o colapsaba… y ahí fue cuando me di realmente cuenta de que en algo, evidentemente, creía. Además todo el tiempo cito (explícita o implícitamente) la obra de Guénon, hago referencias a la Tradición, etc. y es que llegué a todo ello por lecturas, desechando la mayoría y seleccionando sólo unas pocas. Y tal vez sea por ello que por momentos parezco monotemático e insulso…

Pero una cosa es leer y otra cosa es conocer directamente. Todo lo que hablo o escribo evidentemente parte de lo leído, pero es la experiencia directa lo que por naturaleza es inexpresable. ¿Cómo explicarle a alguien que nunca probó una manzana cómo es su sabor? Pero aquél que probó la manzana, lo sabe muy bien, y si ambos la gustamos, podemos compartirlo hasta cierto punto. Para el resto, tal vez, sea árido escucharnos disertar sobre el sabor de la manzana, y se cansen y se vayan; otros, tal vez, sientan curiosidad por conocer ese sabor, y busquen la manera de hacerse de una y morderla.

Todo mi interés, todas mis creencias, giran en torno a degustar la manzana. No la he probado, (tal vez en sueños, y por eso la busco, o tal vez en un tiempo primigenio y por eso deseo reencontrarla) pero busco hacerlo.

La manzana es el Universo. O mejor, es aquello de lo que está hecho el universo. O mejor aún, es Aquello anterior (metafísicamente, no cronológicamente) al universo.

Y ¿cómo conocer (evidentemente soy un gnóstico) Aquello? Ese Aquello que llamo Aquello porque ahora lo percibimos lejano, pero que lo penetra todo y que es lo único real…

La respuesta a esta pregunta es la que me lleva a mis búsquedas y lecturas. La tradición occidental, o hermetismo, la responde brindándonos una cosmología impresionantemente didáctica. Cosmología significa estudio del universo, porque el hermetismo enseña que para conocer al Artista (ahora inalcanzable) debemos primero estudiar su Obra de Arte, entender cuáles son las leyes que rigen esta obra, y comprender que nosotros como individualidad no estamos separados de este universo, sino que formamos parte integrante de él, y no sólo eso, sino que también somos un universo en pequeño (microcosmos) y que todo lo que está en el gran universo (macrocosmos) se encuentra también en nosotros mismos. Por eso es que estudiando el Universo, nos estamos estudiando a nosotros mismos. Nos rigen las mismas leyes. La tradición oriental, por su parte, nos dice además que Somos lo que Conocemos.

Por eso, hasta tanto no se pueda conocer directamente, es decir, hasta tanto no conozcamos el sabor de la manzana, deberemos contemplar los símbolos (contemplar por reflejo) como nos enseña la Biblia:

“Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido.” I Corintios 13,12

Y esta forma de conocer sólo será posible cuando logremos comprender que no somos algo diferente de la Unidad, del Aquello, puesto que todo está en esta Unidad. Nosotros no somos una excepción.

Lograrlo está al alcance de nuestra mano. Sólo es cuestión de intuírlo.

M.

P.S.: Aquí dejo un regalo.

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6 pensamientos en “Profeta en su tierra

  1. Mahatma, recibe un cordial y respetuoso saludo… abrazo.

    Puede ser muy sabroso leer sobre
    la manzana, casi la puedes saborear,la imaginacion es poderosa,
    podemos tener un conocimiento intelectual muy amplio sobre la manzana, conocer bastos estudios sobre la manzana por diferentes seres, etc.

    Definitivamente hasta que no la probamos por nosotros mismos, en nuestra propia boca, nuestro propio tácto, sigue siendo la manzana solo conocimiento intelectual, palabras humanas, un cuento tal vez, un viaje de alguien más.

    del intelecto, a la vivencia.
    del intelecto, a la verificación.

    ando verificando 🙂

    hay que ir verificiando poco a poco. A como valla llegando.
    Puede ser facil y común quedarse en las palabras escritas, en la itelectualización, pero ciertamente no se cierra el circulo hasta que uno verifica por si solo.

    En mi casa logre verificar que no somos diferentes de la unidad, atravez de la meditación, todas mis verificaciones han sido desarrollando la conciencia, la presencia, el estar aquí.

    Para vivenciar hay que estar aquí.

    ……………

    Te comparto un link en mi Blog.
    Gracias de nuevo 🙂

  2. FAB! Es que no hay mejor regalo que estar aquí! Tenemos la manzana ahí delante todo el tiempo, pero no la vemos, porque siempre estamos corriendo tras la ilusión de algo que vendrá…

    E
    s
    t
    a
    r

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    í
    .
    .
    .

    Un abrazo, Fab!!!

  3. Estos pensamientos son muy interesantes. Uno a veces se desalienta cuando se le cae el sistema de creencias,nos ha pasado a todos, pero creo que es importante continuar con actitud de búsqueda y la suficiente apertura mental para darnos cuenta de que aunque no podamos comprender o abarcar lo infinito, es importante no abandonar la búsqueda.
    Te mando un beso grande , Mahatma, y gracias por agregarme a tu lista! Uno de mis lectores y yo te planteamos unas dudas acerca del Karma y el Dharma. Cuando puedas ¿podrías pasar a contarnos?
    Saludos!
    http://lluviainfinitaenunvasodepapel.blogspot.com/

  4. ¡Claro, Luz, contá con eso! Pero como decía en un comentario de “Lluvia…”, va a ser mejor postearlo acá en este blog.

    Respecto a este tema de la caída de las creencias… no lo veo como algo negativo, por el contrario, las creencias nos limitan, nos crean barreras que a veces se nos vuelve difícil superar… que estas creencias caigan en cierta forma es una liberación. Una muerte pequeña (tomando prestada esta metáfora del sueño), pero una muerte como la de los árboles en invierno… mueren, pero para renacer con mayor fuerza y experiencia en la próxima primavera.

    SALUD!

  5. Comparto, pero hablar de leyes, en el sentido literal de la palabra, no es un poco contradecir el orden, acaso no habrá leyes que rompan las leyes hasta el infinito?
    Uy! me fuí no?
    Saludos

  6. Tal vez existan leyes que rompan las leyes… pero ¿qué nos importan esas leyes si perdemos de vista a dónde queremos llegar? Cuando hablo de conocer las leyes del universo manifestado lo que quiero decir es que tenemos que tomarlas como imagen o símbolo de lo que llamé “Aquello”… porque si corremos tras las leyes por las leyes en sí, nos daríamos cuenta en seguida, como vos lo hiciste, que éstas se multiplican ad infinitum… eso es la idolatría: tomar al símbolo por la cosa simbolizada.

    Gracias por tu comentario!

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