Dos escenas

Varias experiencias vividas durante estas vacaciones me han tocado el corazón. De todas ellas, dos son las que particularmente quiero compartir.

UNA:

Estoy relajado en el asiento semicama del micro que me trae de regreso a Buenos Aires. Estiro los brazos hacia arriba, y luego los apoyo en el respaldo del asiento, por sobre mi cabeza, dejando que mis manos cuelguen. Trato de no pensar en nada particular, sólo deseo estar. De pronto, una caricia en mi mano que cuelga me hace estar más presente que nunca. La caricia es dulce, suave. Se vuelve un apretón de manos… me doy vuelta sin violencia, despacio. Los ojitos de un nene de dos años me sonríen. Y yo sonrío.

OTRA:

Sentado en un banco de madera en la estación de Las Toninas, espero a que llegue el micro que me llevará a Buenos Aires. Hay dos chicas de unos 14 años sentadas en mi mismo banco. En el otro extremo una mujer muy anciana, flaquita, de pelo blanco, espera bajo un rayo de sol. Enseguida alguien se levanta y le cede su asiento. Cuando camina hacia el banco, noto que en vez de caminar, literalmente, baila. Es un pasito de cumbia. Y sonríe. Se sienta, pero sigue moviendo las manos y los brazos (discretamente) al son de su música. Pero apenas se sienta, ve a las chicas que charlan alegremente junto a mí y se levanta. Se acerca al ritmo de su cumbia, y sin palabras, se detiene frente a una de las chicas (que la mira aterrorizada) y la toma del mentón, dulcemente. La mira y le sonríe. Contempla su juventud. Se ríe. La suelta. Mira a la otra chica y la toma del mentón. La admira. Sonríe. Contempla. Cuando se la lleva otra señora más joven, ella no puede dejar de sonreír y de bailar al son de su música.

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6 pensamientos en “Dos escenas

  1. La imágen de la anciana mirando a las niñas a los ojos sin dejar de bailar…la alegría de vivir en su expresión máxima, los dos extremos de la cuerda de la vida, reflejada en los ojos de una sobre la otra…algo para no olvidar.

    Te envito a mi camino,
    Saludos,

    Androcles, el peregrino.

  2. Gracias por los comentarios! Bienvenido Androcles, gracias por acercarte… y sí… a tientas voy buscando el camino… y se ve alguna luz a lo lejos…

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