Kirikou et la Sorcière

Hace tiempo que no me sorprendo con una película, y menos con una de dibujos animados. Pero Kirikú y la Hechicera se lleva todos los Mahatmas.


La historia es aparentemente simple, y es lo que la hace más atractiva. Ya desde el comienzo, Kirikú habla con su mamá desde dentro de la panza y le pide nacer. Cuando lo hace sale un piojito simpático, que corta él mismo su cordón. “¡Lávame!”, le pide a su madre, pero ella le enseña que tiene que ser independiente y lavarse solo… entonces encuentra que la aldea africana en donde vive su tribu carece de agua por culpa de un hechizo de Karabá, una bruja rodeada de fetiches… Kirikú, sin saberlo entonces, será el que luche con la hechicera…

Lo que me llamó la atención de los comentarios a la película (inclusive los de su mismo director) es que son muy básicos, y tal vez le restan importancia a la historia. Desconozco si Ocelot modificó la narración africana en la que se basó, o la tomó textual, o si le agregó o quitó elementos, pero el cuento me parece de una fuerza sorprendente.


A riesgo de parecer pedante o dar la impresión de que le busco la quinta pata al gato, mi interpretación (es totalmente personal, y por eso quiero compartirla) se basa en aquella parábola del evangelio (Marcos 4, 31; Lucas 13, 19) del grano de mostaza, que dice de él que es la más pequeña de las semillas, pero que finalmente “creció hasta hacerse árbol”… Y si entendemos a este grano de mostaza como al Espíritu (o chispa divina) encerrado en nuestro interior, — que si no lo descubrimos (si no lo plantamos) queda desconocido para siempre, pero que si lo encontramos y nos identificamos con él “crece” y al crecer permite que los pájaros (los estados superiores del ser) se posen en él — y lo identificamos con el pequeño Kirikú, la historia “infantil” toma un sentido totalmente diferente, y pasa a ser una leyenda simbólica, en la que podemos leer el desarrollo del ser.

Desde este punto de vista, el viaje de Kirikú se convierte entonces en el peregrinaje del ser en busca de sí mismo, de su origen. La malvada Karabá es el Alma (Psique), el dragón venenoso de la alquimia, que finalmente se despoja de sus impurezas y se hace uno con el Espíritu…. Hablando de alquimia, en la película se hace evidente el “Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem” (visita el interior de la tierra, rectificando encontrarás la piedra oculta) cuando el pequeño Kirikú viaja hacia las montañas por debajo de la tierra, burlando a la hechicera Karabá, para ir al encuentro de su anciano abuelo (La Sabiduría), quien es el único que puede enseñarle quién es él en realidad y cómo puede hacer para “vencer” a la hechicera…

Hay muchas cosas hermosas en la película: los animales, el “paraíso terrenal” cuando Kirikú le quita la espina a Karabá (vuelven al estado primordial), la escena cuando vuelve el agua a la aldea…

Es una película bellísima, llena de simbolismo tradicional, pero también con moraleja y enseñanzas pedagójicas para los más chiquitos…

Una sola contra: está doblada al español, inclusive las canciones, cosa que la afea bastante. El resto, no tiene desperdicio. Recomendable 100%.



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8 pensamientos en “Kirikou et la Sorcière

  1. Mmm, no soy muy afin a peliculas animadas, pero la historia es más que interesante. Donde se puede conseguir? Ya está en los clubes de video?

  2. La búsqueda de si mismo y el crecimiento personal, buscaré la película, pero por lo que describes, concuerdo contigo, ahora para ver más allá de lo evidente, hay que estar más allá de lo evidente o saber que se está en la búsqueda!!… no todos los entendimientos perciben lo mismo!

  3. Bibliotecariasensual, espero que la disfrutes…

    Galafer, así es. Lo interesante es que atendiendo a las distintas formas de ver, aprendemos a abrirnos a las distintas caras de la realidad… Ojalá podamos lograr la síntesis.

  4. Hola, en general la sabiduria de los cuentos Aborígenes es profunda y con una visión del mundo integrada. Respecto de VITRIOLA es un tema que se repite en el libro viaje al centro de la tierra, de Julio Verne, donde también el viaje (al parecer como todos los viajes) es personal, de superación y encuentro con la propia esencia…un tema muy caro para quienes nos hemos iniciado en las tres preguntas fundamentales.

  5. Galafer, amigo, creo que uno nunca está más allá de lo evidente. y tan importante como saber que estas en la búsqueda, creo que es tener los ojos abiertos a las respuestas que se nos cruzan en el camino conforme lo recorremos…

    Un TAF

    Androcles

  6. Siempre me atrajeron las narraciones y los “cuentos” tradicionales… y es muy interesante leerlos más allá de lo psicológico… Es como actualizarlos en uno mismo en el momento de leerlos.

    Recuerdo haber leído viaje al centro de la tierra cuando era bastante chico, durante una fiebre que me había dado…

    un abrazo, Androcles!

    M.

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