El silencio de los Profetas

“Los profetas que caminaban en la luz conocieron y encontraron la verdad oculta bajo la inspiración del Espíritu Santo. Por eso a veces fueron movidos a volcarse hacia afuera y a hablar de las cosas que conocieron para nuestra bienaventuranza, de modo que nos enseñaran a conocer a Dios. Y otras veces les sucedió que enmudecieron , de manera que no podían hablar, y de ello fueron culpables tres cosas.

“En primer lugar, el bien que conocieron y vieron en Dios fue tan grande y estaba tan oculto que no se podía reflejar en su entendimiento, pues todo lo que se podría reflejar en él era tan desigual a lo que ellos veían en Dios y tan falso frente a la verdad que callaron y no quisieron mentir. En segundo lugar, todo lo que vieron en Dios fue tan grande y tan noble que no obtuvieron ni imagen ni forma para hablar de ello. La tercera causa por la que enmudecieron es que miraron en la verdad oculta y encontraron en Dios el secreto inefable. Otras veces sucedió que pudieron volcarse hacia fuera y hablar, pero a causa de la desemejanza con la verdad cayeron en la burda materia y quisieron enseñarnos a conocer a Dios con las cosas bajas de la criatura.”


Fragmento de “La imagen de la deidad impresa en el alma”, sermón del Maestro Eckhart

Estoy leyendo algunos escritos del Maestro Eckhart publicados por Ediciones Siruela bajo el título “El fruto de la Nada”. Aquí y allá, en esos sermones, se encuentran frases y conceptos de una energía sorprendente; o tal vez deba decir de una “intelectualidad” arrolladora…

Una de esas frases es la que copié arriba. Porque no sólo está hablando de los profetas, sino también y por sobre todo de la inefabilidad de “Aquello”. Me llama mucho la atención que no se niegue el poder concebirLo, el poder comprenderLo y el poder identificarse con Aquello, sino que lo que se niega es el poder asirlo con el entendimiento, con la razón, como para poder ponerlo en palabras.

No puedo imaginarme cómo recibirían estos sermones la gente que los oía directamente del Maestro Eckhart, y mucho menos qué efecto causarían en los eclesiásticos de aquella época. Pero de lo que sí estoy seguro es que en ellos hay mucho más que el simple “misticismo” que pretenden ver ahora los especialistas, es decir, hay mucho de la verdadera intelectualidad, de la que ahora conocemos poco y nada. ¿No es justamente por esta falta de intelectualidad por lo que los estudiosos no puedan ver aquí “algo más”? O al menos intuírlo.

De más está decir que recomiendo de corazón la lectura atenta de estos escritos.

Cuento breve

“¿Cómo es posible -le preguntaron un día a Rabí Levi Yitshaq-; cómo es posible que en el Talmud de Babilonia falte la primera hoja a cada tratado, y que todos comiencen por la segunda página?

– El hombre que estudia -respondió el Rabí- no debe jamás perder de vista que, cualquiera que sea el número de páginas que haya leído y meditado, aún no ha llegado a la primera”.

(M. Buber, Cuentos jasídicos)

Hoy

Hoy tengo ganas de caminar un rato por el pasto, descalzo.

Tirarme de espaldas al suelo y mirar el cielo.

Respirar hondo y sentir el perfume del otoño.

Hoy en Buenos Aires el día está soleado, fresco, delicioso.

Hoy amo y soy amado.

Hoy estoy aquí.

Ahora.