De la Intuición Trascendental

En la revista digital Oriens del mes pasado se publicó esta nota, en francés, referida a un tema recurrente, por lo importante, entre los estudiosos de la llamada Tradición Perenne: la intuición intelectual, o trascendente. Qué es esta intuición sólo puede “experimentarse”, y cualquier acercamiento racional es sólo eso, un acercamiento, ya que pertenece a otro orden distinto del de la razón.

La traducción es mía, por lo que de antemano pido disculpas por los errores.

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De la intuición trascendental

Ph. D.

Es muy difícil captar todo lo que recubre la noción de intuición trascendental inherente a la Realización espiritual. Aquí vamos a intentar mostrar que hay que distinguir la intuición trascendente de la intuición mediata, o incluso de todas las fantasmagorías difundidas por los teosofistas que han impregnado la mentalidad y las creencias de los habitantes de los países occidentales.

Se puede decir desde ahora que la intuición mediata conduce a la toma de conciencia ordinaria de una ley en relación con los fenómenos sensibles, debida al análisis mental de un problema que se desea solucionar, mientras que la intuición trascendental es una toma de conciencia superior debida a un cambio de estado de ser a causa de la práctica de una ciencia tradicional.

Una enseñanza tradicional utiliza un método científico y riguroso de transmisión de un conocimiento no expresable con palabras, pero perfectamente comprensible, donde todas las partes del individuo (intelectual, mental, afectiva, corporal) son movilizadas al unísono. Esto apunta, a través de etapas integradoras sucesivas, a poner al hombre en armonía con los ritmos arquetípicos que dan orden a la Manifestación Universal, por la práctica de una ciencia del ritmo de origen supra-humano (entendiendo al ritmo en su sentido más amplio, o sea, relacionándolo con cada modalidad de la diversidad estructural humana), es decir poniendo en práctica los ritmos que pertenecen desde el origen al hombre, y no los ritmos que han sido inventados por el hombre. Esta clase de enseñanza se articula así: primero, la puesta en relación efectiva con el dominio supra-humano por intermedio de la Influencia Espiritual; la purificación corporal del individuo por un modo de ser acorde con el de la Potencia Espiritual en el origen de la ciencia; el establecimiento de un estado de neutralidad afectiva; la apertura de la conciencia hacia la Inteligencia principial de la Existencia Universal(1) por la puesta en resonancia armónica de todos los ritmos propios del caminante con los de su ciencia, que no son otros que la expresión particularizada, sintética y microcósmica de los Principios que fundamentan y sustentan la Manifestación. Cuando el iniciado alcanza la realización de esta Unidad, entonces se «conoce a sí mismo» y siguiendo los grados de Universalidad de su Realización, es entonces Conocedor, o, por decirlo de otro modo, él alcanza la inteligibilidad total de una Ciencia principial, o más, es en su esencia y por su ser manifestado, la expresión misma de esta Ciencia. Habiendo devenido el Principio de una indefinidad de posibilidades y de expresiones conformes a un cierto grado de la Existencia Universal, todo movimiento de este ser Realizado es la exteriorización de una posibilidad de este Principio. De este modo, la articulación de su vida puede ser identificada a la articulación de una Palabra sagrada, o a la articulación de letras formando las palabras y las frases de un Libro sagrado y sintético. Estos libros son los libros de la Ciencia de la Existencia Universal.

La Realización Espiritual conduce pues a un estado crítico donde se produce un «pasaje al límite(2)» llevando a la percepción inmediata y brutal y a la inteligibilidad integral de una Verdad trascendente, fuente y trama de todas las verdades relativas de la Manifestación contingente. El «pasaje al límite» que conduce, como lo hemos dicho más arriba, a un cambio del estado del ser, es un pasaje a una dimensión existencial superior (como el paso de la recta al plano) donde lo que era anteriormente deviene infinitesimal respecto al nuevo estado. Este acceso a la dimensión superior es pues como una «extinción» del estado anterior, para emplear la terminología del esoterismo islámico, o como una muerte a su antiguo estado o incluso un nuevo nacimiento. En las iniciaciones africanas, estos pasos a otro estado a veces conducen a algunos individuos a perder todo recuerdo de su propio pasado.

Para permanecer en el plan de la escritura sagrada, esta Verdad última alcanzada luego de la Realización Espiritual, puede ser vista como el contenido sintético de un Libro como por ejemplo el Tao-Te-King. Así, el Hombre Realizado(3) alcanza la Inteligibilidad de una Ciencia que permite escribir sintéticamente el contenido de una Obra(4) susceptible de interpretaciones indefinidas, de transposiciones aplicables a todos los grados de la Existencia, pero también de instituir una ciencia tradicional nueva que permitirá a ciertos individuos, cuya naturaleza intrínseca está en afinidad con la práctica de ella, de caminar hacia, y de alcanzar eventualmente, el estado de realización del Fundador de la Ciencia.

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1- Es el más alto Conocimiento, del que proceden todos los conocimientos relativos a las cosas de la manifestación.
2- Véase Los principios del cálculo infinitesimal, René Guénon.
3- Hombre o Mujer.
4- Pero que no es más que una formulación fijada que demanda que sean constituidas escuelas de «lectura» de este Libro sintético, lectura entendida aquí en el sentido de que eso que está escrito sea «puesto en resonancia armónica» con el alumno por la puesta en conformidad de sus propios ritmos a la ayuda que brinda la práctica de una ciencia tradicional, ella misma en resonancia armónica con la Inteligencia, fuente de la cohesión del pueblo donde se vive este vínculo supra-humano y fuente de todas las revelaciones particulares.

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2 pensamientos en “De la Intuición Trascendental

  1. Mahatma, muy interesante poder reflexionar sobre estos temas y aprender a distinguir los amplios planteamientos de la Ciencia Sagrada, o Ciencia Simbólica que, como es sabido, es aquella que nos tiende un puente entre una realidad conocida y otra desconocida.
    La intuición trascendente o intuición intelectual, es, según la voz de la Tradición, aquella facultad por la cual pueden llegarse a comprender las verdades trascendentes. Se dice que su ubicación está en el corazón del ser humano, aunque esto nada tiene que ver con la idea ramplona que asocia el corazón a lo sentimental, sino que este espacio se toma como centro intelectual del ser.
    Las dos notas de Guénon que siguen aclaran con mucha más precisión lo que intento exponer, aunque son otros los autores que hablan con la misma claridad del tema.
    «Las verdades metafísicas no pueden ser concebidas sino por una facultad que no es ya del orden individual y que el carácter inmediato de su operación permite llamar intuitiva; pero, por supuesto, a condición de añadir que ella no tiene absolutamente nada que ver con lo que ciertos filósofos contemporáneos llaman intuición, facultad puramente sensitiva y vital que está propiamente por debajo de la razón y no por encima de ella. Es preciso decir, para una mayor precisión, que la facultad de la que hablamos aquí es la intuición intelectual»
    «Esta percepción directa de la verdad, esta intuición intelectual y suprarracional de la cual los modernos parecen haber perdido hasta la simple noción, es verdaderamente el conocimiento del corazón. Tal conocimiento es en sí mismo incomunicable, y es preciso haberlo realizado, por lo menos en cierta medida, para saber qué es verdaderamente (…) (todo conocimiento particular) es una participación más o menos lejana del conocimiento por excelencia, así como la luz de la luna no es sino un pálido reflejo de la del sol (…) el conocimiento del corazón es la percepción directa de la luz inteligible, esa luz del Verbo de que habla San Juan al comienzo de su Evangelio»
    Un saludo cordial
    N.

  2. Núria, qué importante la precisión que haces respecto al corazón, especialmente en estos tiempos en que la sensiblería se tiene como sinónimo de espiritualidad. En efecto, las enseñanzas tradicionales coinciden en que es el corazón, es decir, el centro del hombre, el asiento del intelecto.

    Muchas gracias por tu valioso aporte!

    M.

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