Mirada horizontal y mirada vertical

Existe una mirada horizontal y existe una mirada vertical para un mismo fenómeno, sea este fenómeno el universo, el hombre, los ángeles o cualquier otra realidad.

La mirada horizontal es la que permite observar las cosas en su aspecto cuantitativo, es analítica, racional, entiende las cosas paso a paso, primero una parte, luego otra, ahonda indefinidamente en el asunto que intenta explicar, sin darse cuenta de que ese supuesto ahondar en realidad es un moverse en círculos, pero sin abandonar nunca el mismo nivel en que se encontró desde un principio. Intenta explicarlo todo literalmente, fijándolo para poder observarlo. Ésta es la mirada de la ciencia moderna, de los sistemas filosóficos, del arte contemporáneo, de la educación oficial, de los individuos aislados en un mundo que sienten exterior a ellos mismos, extraño, de temer, un mundo plagado de otros seres que sólo puede comprender por la descomposición y posterior análisis de cada una de sus partes.

La mirada vertical, en cambio, es cualitativa, sintética, abarcativa. Contempla no sólo los fenómenos del universo a diferentes niveles simultáneos, sino que también contempla las realidades más allá de los fenómenos, es decir, observa los principios, y es capaz de aprehenderlos sin mediación alguna, en un instante que podría decirse fuera del tiempo, y sin necesidad de discurso. Es simbólica, no literal. Nadie puede enseñarla, pero sí puede ser intuida por aquellos que aceptan voluntariamente despojarse de rigideces adquiridas y fosilizadas, por aquellos que se animan al salto al vacío de una ruptura de nivel, sostenidos sólo por ese hilo espiritual del intelecto. Esta es la mirada de las ciencias llamadas tradicionales, de aquél conocimiento directo que busca la identificación total del conocedor y el conocido, que tiende hacia la Unidad, y aún más allá. Es la mirada de los seres que comprenden que no son algo ajeno a lo que los rodea, que saben que están hechos de la misma materia que las estrellas, de la misma esencia que los ángeles, y que no son distintos de lo visible y de los invisible, porque conocen (y al conocer, se fusionan con) la Unidad.

La afirmación de la Tabla de Esmeralda “así como es abajo es arriba, y así como es arriba es abajo para hacer los milagros de una cosa única” que enseña el principio de analogía, sólo puede comprenderse de manera provechosa desde la mirada vertical. ¿Qué interés tenían los antiguos en estudiar el universo, en relacionar aquellos signos celestes con distintas partes del cuerpo humano, con distintos animales, vegetales y minerales? ¿La intención era simplemente clasificar, a la manera de Linneo, toda la naturaleza, con el fin mezquino de sentirse el rey de la creación y poner nombre a todas las cosas? Esto sería literalmente así para una mirada horizontal de la naturaleza, para una perspectiva sin profundidad y sin relieve, chata, profana. ¿Era esa la intención de Hermes Trismegisto al escribir su famosa Tabula? ¿O era más bien enseñarnos que no somos distintos de lo que nos rodea, y de que podemos conocer hacia afuera y hacia adentro simultáneamente, en el sentido de que conociéndonos a nosotros mismos también conoceremos todas las cosas?

Ciencias tradicionales como la antigua astrología se han convertido hoy en supersticiosos deshechos que repiten una y otra vez las mismas afirmaciones sin comprender su verdadero alcance, las que originariamente servían como soporte para el desarrollo de las potencialidades intelectuales (espirituales) del hombre.

Pero no alcanza sólo con denunciar la falta de la mirada vertical, y la degeneración que esta falta conlleva: es necesario también, y sobre todo, decir claramente que aún está viva en nosotros la posibilidad de despertarla, y que para hacerlo es necesario no sólo voluntad, sino también, y sobre todo, abrir los ojos.

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8 pensamientos en “Mirada horizontal y mirada vertical

  1. Muy bueno este post. Me gustó más que nada eso de mientras uno conoce lo de afuera se conoce a sí mismo. Es díficil, eso, pero creo que con un poco de tiempo, y paciencia, lo de adentro va a poder ayudar a lo de adentro.
    Besos
    Pd. Realmente me agradó la salida del sábado, en especial en el momento en la librería, Yo creo que muchos adivinaron que eramos bibliotecarios… Besos

  2. Fantástico artículo Mahatma. Qué lástima que la ciencia moderna se decantara por la mirada horizontal, eliminando cualquier atisbo de verticalidad… Parecía otra cosa cuando comenzamos por el microscopio para seguir con el telescopio 😉

  3. En mi opinión el gran problema del pensamiento científico no sería tanto su “horizontalidad”, ya que es un tipo de conocimiento que se basa en el análisis lógico y lo racional y esto está bien que así sea.
    El problema está más bien en lo terriblemente reduccionista que es la visión científica dominante (que no la única, menos mal) que mutila los sistemas que estudia y cree que es capaz de conocer las cosas fragmentándolas sin hacer después ningún esfuerzo por integrarlas.
    Y lo peor de todo es que el fundamentalismo científico niega la validez a cualquier otra forma de conocimiento, considerando la visión vertical como mera superstición, sin percatarse de los errores lógicos en los que ellos incurren.
    Así es la ciencia convertida en nueva religión, dónde todo se reduce a la materia y el destino está en los genes.
    Termino con una cita de Friedrich Schelling que alerta contra el reduccionismo y que en mi opinión debería grabarse en placa y colgarse en las universidades:
    “No se trata aquí de cómo habríamos de girar, tornear, reducir o empobrecer el fenómeno para poder explicárnoslo a partir de principios que en su día decidimos no exceder, sino de saber hacia dónde han de expandirse nuestras ideas para llegar a adecuarse al fenómeno”.

    Saludos.

  4. ¡Muchas gracias a todos por los comentarios!

    Estas reflexiones surgieron en mí el domingo por la mañana, y una vez escritas y releídas me dí cuenta de que no reflejaban ni pálidamente el esplendor con que brillaron en mí.

    Bibliotecariasensual: Dicen los filósofos herméticos que el fuego exterior aviva al fuego interior… y si ellos lo dicen… Gracias! yo también lo pasé lindo.

    Pola: totalmente de acuerdo con Roman Korenek! Gracias por compartirlo! Quién pudiera ser así de cómplice de la realidad… A propósito, estoy descubriendo tu bitácora y me gusta cada vez más… voy a visitarla seguido.

    Filo: sospecho que varios científicos modernos tal vez no hayan perdido del todo su capacidad de mirada vertical… ojalá!!!

    Pola, es verdad lo que decís… Por un lado están los científicos reduccionistas, que matan a la realidad, pero por otro están también los “espiritualistas” que no sólo matan la realidad, sino que también deforman lo poco que queda de la Tradición occidental. Como sea, y volviendo al comentario de más arriba: tendríamos que abrirnos a la realidad y aprender de ella, y no querer deformarla a nuestro gusto…

    Saludos a todos!

    M.

  5. Mahatma:
    Excelente y bien estructurada explicación del punto de vista exotérico (la mirada horizontal y terrestre) y esotérico (la mirada vertical y celeste).

    Ambos puntos de vista son necesarios para la existencia de todas las cosas manifestadas, si bien el punto de vista vertical es el más importante pues da sentido al horizontal: constituye su esencia. Lo horizontal siempre es el reflejo de lo vertical.

    Mientras se respetó esa jerarquía fue posible la civilización tradicional (en la que reside la auténtica idea de civilización). Pero cuando los hombres se olvidaron de esa relación jerárquica y confundieron la esencia con la apariencia, y viceversa, surgió de forma inevitable otro modo de entender la vida, y aquello que hasta entonces era visto y comprendido dentro de la Unidad, se hizo múltiple, indefinido y caótico.

    La mirada del ser humano fue arrastrada hacia lo superficial. Y esta, la superficialidad, es precisamente la característica que mejor define a la era moderna, a la que me niego a dar el nombre de civilización, palabra demasiado noble, que viene de “civitas” (ciudad, la “polis” griega), considerada como el reflejo del propio orden cósmico, cuyo modelo, a su vez, es la ciudad celeste.

    Mahatma, justo cuando he leído tu reflexión estaba leyendo “Las Ventanas del Alma”, de Ananda Coomaraswamy, que es uno de los libros que últimamente he visto que recomiendas en tu blog. Concretamente estaba leyendo el capítulo I, titulado “Qué es civilización”. Interesantísimo y muy iluminador.

  6. Argantonios: muchas gracias por el aporte. Coincido en que es bastante difícil poder llamar a la era moderna como “civilización”.

    Gracias por pasar!

    Alfredo: muchas gracias por tu apoyo. Me alegra que te guste el blog.

    Abrazo

    M.

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