De la Inteligencia

Cuando la fuente de la que brotan las palabras que se encuentra en nuestra mente se halla momentáneamente seca, es decir, cuando las Musas ascienden al Parnaso en busca de inspiración y nos dejan abandonados por un tiempo, es bueno beber de las fuentes de aquellos que nos antecedieron, y reflexionar sobre sus palabras, hasta que aquellas hijas de Mnemósine vuelvan a visitarnos e inspirarnos.

musas

Esta alegoría que parece ser gratuita esconde un simbolismo importante. El hombre, en su estado actual, ha perdido el contacto permanente con lo que Platón llamaba el mundo de las ideas y que la cábala llama olam ha-atzilut (el mundo de las emanaciones), y que en la alegoría anterior está representado por el Monte Parnaso, morada de Apolo, divinidad solar, luz del intelecto. El hombre tiene acceso a este monte, no de manera directa (debido a que “olvidó” quién es realmente), sino por medio de unas divinidades intermediarias, las Musas, hijas de Mnemósine, es decir, hijas de la Memoria, por medio de las cuales el hombre vuelve a tomar contacto (vuelve a recordar su origen) con aquél mundo ideal, fuente de todos los arquetipos. Estas divinidades no son “personas”, sino que son influencias de “lo alto” que ascienden y descienden, como los ángeles del sueño de Jacob, por los distintos grados de los estados del ser. Es importante tener en cuenta que la montaña, en el simbolismo tradicional, representa no sólo la “altura”, lo “elevado”, sino también lo “estable”, lo “no mutable”. Es decir, este mundo intelectual es inmutable, y además está siempre ahí, aunque al hombre que olvida le parezca que desapareció, cuando en realidad el que cambia constantemente es el mismo hombre olvidadizo, es decir, por su misma mutabilidad, el hombre pierde el “contacto” con estas influencias que lo vinculan con el mundo arquetípico.

Y el artista, cuando invoca a su Musa, está pidiendo que las influencias celestes lo pongan en contacto con el mundo de las ideas, de donde intentará “calcar” de la manera más perfecta que su arte le permita, las formas ideales que allí contempla, “in-corporándolas”, es decir, dándoles un cuerpo apropiado, para hacerlas de cierta manera “visibles”, y que el resto de los hombres puedan contemplarlas, como por reflejo, con el fin de que puedan tomarlas como soporte para elevarse a aquellas ideas, y poderlas contemplar, dentro de sus posibilidades “cara a cara”. ¡Qué lejos está esto del esteticismo moderno, en el que el llamado artista hace “lo que le viene en gana” (lo que él interpreta como “la inspiración”), y los espectadores sólo tienen hacia la obra “sentimientos” y “opiniones” totalmente subjetivas… además de tener a las Musas como simples imágenes poéticas, cuando no pura y llanamente, como una pueril mentira!

Sin embargo, en La Consolación de la Filosofía, Boecio presenta otra vía para elevarse a las alturas intelectuales, y es a través de la Filosofía, es decir, una vía especulativa: ya en el comienzo del libro, el filósofo, encontrándose “en medio del camino de su vida”, sintiéndose viejo y rodeado de melancólicas musas, recibe la visita de una dama imponente, quien lo consuela y le enseña la verdadera senda, olvidada por él: es la Filosofía.

Boecio

Estas palabras pretendían ser una breve (!) introducción a unos fragmentos de Boecio, quien nos explica el grado de la Inteligencia, y nos alienta a elevarnos hacia ella:

“Al hombre mismo lo ven de diferente modo los sentidos, la imaginación, la razón y la inteligencia. Los sentidos se limitan a conocer la forma que recibió en materia dada; la imaginación sólo atiende a la forma sin cuidar de la materia. La razón va más allá, y por un examen comparativo y general determina la especie de cada individuo. La inteligencia contempla las cosas desde mayor altura; y pasando de la esfera de lo universal, intuye las formas simples en sí mismas, penetrándolas con su luz.

“Y has de tener presente que el conocimiento de orden superior incluye también al inferior; pero no a la inversa. En efecto, los sentidos nada pueden fuera de la materia; la imaginación no llega a los caracteres universales, ni la razón a las formas simples. En cambio, la inteligencia, como desde una atalaya, conocida la forma simple, distingue todo lo que a ésta se refiere; y esto por el mismo proceso que sigue al conocer las formas simples, a las cuales solamente ella puede llegar. […]

“Los caracteres universales que aprehende la razón, las formas que contempla la imaginación, las impresiones que proporciona la materia, todo, en una palabra, lo alcanza la inteligencia, y sin necesidad de la razón, de la imaginación y de los sentidos, sino mediante el acto mental uno y simple con el que todo lo ve bajo la idea de forma o tipo.”

Boecio. De consolatione philosophiae, Libro V, Prosa cuarta.

“La razón es privilegio de la raza humana y la inteligencia lo es de la divinidad. Lo que demuestra que esta facultad es la más eminente, porque por su misma naturaleza conoce no sólo lo que es de su dominio sino también las cosas que caen en el ámbito de los otros modos de conocimiento.

[…]

“Elevemos, si nos es posible, nuestro espíritu hasta las cumbres de aquella inteligencia suprema: allí verá la razón lo que en sí mismo no puede percibir, y comprenderá cómo aún los acontecimientos que no tienen segura su realización pueden ser objeto de la divina presciencia, verdadera y precisa, no siendo ello una conjetura sino ciencia simplicísima y absoluta.”

Ibídem, Prosa quinta

(trad. Pablo Masa)

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4 pensamientos en “De la Inteligencia

  1. Excelente post, impecable.
    Con respecto a lo que decís sobre la inspiración artística, parece que eso fue lo que caracterizó principalmente al Arte Sagrado, del cual, al menos en Occidente, podemos encontrar pocos rastros más allá de la Edad Media, a pesar de ciertas corrientes herméticas desarrolladas durante el Renacimiento que eran un producto de la época inmediatamente anterior y que finalmente se terminaron desviando por el triunfo de la corriente “humanística”, antropocéntrica, imponiendo la absurda tendencia de tomar al “hombre como centro de todas las cosas”, cuando el verdadero sentido de estas palabras hacía referencia al Hombre Universal y no a las individualidades en su estado ordinario.
    El concepto mismo de “Arte” era ciertamente diferente de las ideas esteticistas y, por eso mismo, sentimentalistas del mundo moderno. Este tipo de Arte que englobaba tanto a los oficios artesanales como a la ciencia y a la filosofía era un “medio” para llegar a un nivel superior, para construir un Orden en la sociedad a partir del Caos, como reflejo de la construcción cosmogónica y como soporte para la transformación microcósmica de los individuos que lo contemplaban. Con el tiempo, el medio devino en un fin y se estableció, como norma general, la idea de generar arte por amor al arte mismo. Algo similar parece haber sucedido con la filosofía, que antiguamente era un medio que sólo era posible utilizarlo, como también lo indica Plotino, hasta alcanzar el límite de lo inteligible, más allá del cual el razonamiento discursivo se torna insuficiente para acceder a la visión de lo Uno.

    Un abrazo

  2. Me encanta como escribes Mahatma, cristalino y a la vez poético, así que gracias por tu breve introducción.
    Sobre la falacia del humanismo del Renacimiento que comenta Sahaquiel leí hace tiempo algo muy interesante en al libro de Patrick Harpur “El fuego secreto de los filósofos”. Comenta que el error comenzó probablemente con las traducciones de los textos de Petrarca, en los cuales con frecuencia se traducía “sí mismo” o “alma” por “hombre”. Explica que fue en este sentido de hombre como alma como Pico della Mirandola describió al ser humano en su “Oración sobre la dignidad humana”, de la que yo sólo he leído esta frase que me parece memorable. Os la dejo aquí.
    Dice Dios a su última creación:

    “Te he colocado en el centro del mundo para que puedas examinar más fácilmente desde allí todo lo que está en el mundo. No te hemos hecho celestial ni terrenal, mortal ni inmortal, de manera que, con la mayor libertad y honorabilidad, moldeador y creador de ti mismo, puedas forjarte en la forma que prefieras”.

    Que os sigan visitando las Musas.

    Un abrazo.

  3. Precioso escrito y muy bella tu introdución.

    Sólo quiero recordar una frase que solía repetir Picasso y con la que estoy totalmente de acuerdo, y es procurar que cuando las musas lleguen nos encuetren trabajando.

    Creo que ninguna creación vale la pena si no ha contado con la música de estas diosas, pero también es cierto que no le dan a cualquiera sus dones, sino al que las invoca con predisposición e inteligencia.

    Un abrazo

  4. Sahaquiel, muchas gracias por las precisiones que aportás. Es muy interesante ver de qué manera, cuando las cosas (sean el arte, las ciencias, los oficios, etc) pierden su nexo con los principios universales degeneran rápidamente, perdiendo el espíritu, quedando sólo la letra que mata. Y qué diferente es tomar conciencia de esto de estar soñando en la “salvación por la tecnología” que se ve hoy por todas partes!

    Pola, gracias por el aliento! Sobre todo viniendo de ti, que eres un escritor sobresaliente! Respecto a este tema del hombre… habría que leer con otros ojos, según indican Sahaquiel y tú mismo, todo aquello que habla del “hombre” en el renacimiento y antes en la edad media, y cómo entendían la antropología nuestros mayores…

    Núria, agradecido por la cita de Picasso. Me recuerda aquél lema del editor Plantin “Labore et Constantia” que tomé como avatar de Mahatma aquí en wordpress: verdaderamente no se puede esperar ocioso la visita de las hijas de la Memoria.

    Abrazos para los tres!

    M.

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