Un viaje al Otro Mundo

Para Pola

 

En un mundo solidificado y unidimensional, en donde los seres sólo son mercadería cada vez más escasa en el Almacén llamado “La Tierra”, encontrarse de pronto frente al Mundus Imaginalis porque alguien te lo presenta y te introduce en él, y descubrir sus indefinidas posibilidades, que por un lado participan de la Naturaleza (entendida como la Physis griega) y por otro lado poseen esencia Celeste, como Mundo intermedio y eslabón ineludible en un peregrinaje espiritual, es absolutamente revelador. Nos lo dice Suhrawardi (Libro de las Conversaciones)¹:

Cuando en los tratados de los antiguos Sabios descubras que existe un mundo dotado de dimensiones y de extensión, distinto al pleroma de las Inteligencias y distinto al mundo gobernado por las Almas de las Esferas (es decir, distinto al mundo sensible), un mundo en el que existen ciudades cuyo número es imposible calcular, entre las que el propio Profeta ha nombrado a Yabalqa y Yabarsa, no te apresures a exclamar que es mentira, ya que los peregrinos del espíritu pueden llegar a contemplar ese mundo y encuentran en él todo cuanto para ellos es objeto de deseo. En cuanto a la multitud de impostores y falsos sacerdotes, éstos no se retractarán incluso si tú demuestras la falsedad aportando pruebas. Entonces guarda silencio y espera, pues si llega hasta ti nuestro libro de la Teosofia Oriental, seguramente comprenderás algo de lo que acabamos de decir, a condición de que te guíe tu iniciador. En caso contrario, cree en la sabiduría.

(Trad. Ana Cristina Crespo)

_________________________________

¹ Citado en: Corbin, Henry, Cuerpo espiritual y Tierra celeste, Madrid, Siruela, 2a ed., 2006, p. 143

Anuncios

2 pensamientos en “Un viaje al Otro Mundo

  1. El Otro Mundo, el Mundo del Alma, no está perdido (¡cómo podría estarlo!), sino latente (latiendo) ante nuestros ojos en el mundo sensible que nos invita a transmutarlo, a ver las cosas como símbolos de lo que se muestra un poco más allá; ¿por dónde pasan sino los caminos que llevan a las islas de los bienaventurados, sea Montsalvat o la Isla Verde? No es un lugar ajeno y extraño por descubrir, sino aquel que asiduamente frecuentábamos de niños. Cuando cambiando de perspectiva veías cómo el sol quedaba colgado de la rama de un árbol, la mirada atenta de un animal trasportaba un mensaje o escuchando una evocadora melodía el cielo se llenaba de señales. Es aquello que se despliega ante la Imaginación verdadera, cuando el alma observa bajo su propia luz y el mundo se convierte en alma.
    Ciertamente una revelación.

    Gracias M.

    Un fuerte abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s