Amor a los libros

Prospero: Me, poor man, my library was dukedome large enough.

Shakespeare, The Tempest, Act one, scene two.

 

Prospero: Knowing I loved my books, he furnished me from my own library with volumes that I prize above my dukedom.

Ibid.

 

… Sucedió en 1237 en el monasterio de Vorau, Estiria. La biblioteca se incendió y el prior lanzó los libros por la ventana, uno a uno, hasta que él mismo murió envuelto en llamas. Sacrificó su vida por salvar manuscritos irreemplazables para la posteridad. Actualmente se siguen apreciando sus márgenes chamuscadas …

Ingo Walter / Norbert Wolf, Obras maestras de la ilustración,

los manuscritos más bellos del mundo

desde el año 400 hasta 1600.

Taschen, 2003

 

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10 pensamientos en “Amor a los libros

  1. A pesar de pensar que hay un gesto sublime en el acto de voluntad de sacrificar la propia vida por algo material que se tiene por más importante que uno mismo -y creer que existe un núcleo incombustible en la persona que las llamas jamás podrán dañar-, existe en este tipo de historias algo que me inquieta.
    Poco a poco voy haciéndome mi pequeña biblioteca y atesorándola con entusiasmo, pero siempre he pensado que si un día (toco madera) mi casa se incendiara, lo único que me preocuparía de salvar (además de, por supuesto, a cualquier persona) sería al gato. Sé que tal vez lo digo porque no guardo valiosos manuscritos, incunables llenos de sabiduría ni ningún tesoro, pero su vida sí se me antoja algo irremplazable. Vamos, que mejor que no me dejen a cargo de ninguna abadía medieval…

    Abrazos!

  2. Pola: seriamente me he planteado cosas similares… pero en mi caso, si bien tampoco tengo libros valiosísimos, como incunables, o ejemplares únicos (aunque todos, por distintas causas, lo sean), me he llegado a plantear asegurar los libros… pero obviamente son ideas que se le cruzan a uno por momentos, y que bueno, son sólo eso, ideas del momento…

    gracias por tu mensaje!

    M.

  3. Bueno, no veo que una cosa se riña con la otra. No es para nada mala idea eso de asegurar los libros; al precio que están con el tiempo se acaba teniendo un patrimonio (y eso si nos limitamos a ver sólo el sentido de su valor material). Y tienes mucha razón al decir que siempre hay algo único en cada uno. Con mi comentario sólo me planteaba -además a modo de autorreflexión- lo bueno de no “enamorarse” demasiado de ellos y perder la perspectiva (en base a la anécdota del prior): los objetos, objetos son.

    Una vez hablé con una chica que si le comentabas que algo que tenía te gustaba, sin pensarlo dos veces te decía que te lo regalaba. Cuando le contesté que no, que no era necesario, que me sabía mal aceptarlo aunque muchas gracias, dijo: “da igual, no te preocupes, no me gustan las cosas.” ¿No es una frase absolutamente genial?

  4. Creo que mientras sigamos apilando algo tan inflamable como un libro en muebles de madera (!), va a ser realmente difícil salvarlos de un hipotético incendio…
    Suponiendo que el buen prior no tenía a nadie más a quién salvar, me parece una historia bellísima
    Un abrazo!

  5. Hola Mahatma, paso a dejarte saludos desde este país tan increíble que es Guatemala, y a decirte que ya te envié mi formulario para tu encuesta. Espero tus novedades con interés, como siempre, aunque será a mi regreso a España cuando las pueda ver con atención.
    Un fuerte abrazo ,
    … por cierto necesitaría un formulario aparte para decirte como te encontré, otro día te lo cuento….

  6. ¡Qué hermoso, Núria! Sos una afortunada de poder disfrutar ese lugar que sé es maravilloso por una larga lista de cosas, pero que aún no he podido visitar personalmente. Te deseo una estadía provechosa, y que disfrutes de todo!

    Muchas gracias por contestar la encuesta, y aguardo tu regreso para que me cuentes no sólo cómo encontraste Baldanders, sino también cómo la estás pasando en Guatemala…

    Un fuerte abrazo!

    M.

  7. Querría compartir con vosotros este breve fragmento de Ibn Arabí donde narra sus pensamientos el día en que se produjo el entierro de Averroes. Está extraído de un ensayo de Henry Corbin sobre el maestro sufí, en concreto de su libro “La imaginación creadora en el sufismo de Ibn ‘Arabî”. Si os apetece leer todo el fragmento, yo lo he encontrado aquí: http://www.fcgjung.com.es/art_124.html

    Dice así:

    “Y ya no volví a reunirme con él, hasta que murió. Ocurrió esto el año 595, en la ciudad de Marruecos, y fue trasladado a Córdoba, donde está su sepulcro. Cuando fue colocado sobre una bestia de carga el ataúd que encerraba su cuerpo, pusiéronse sus obras en el costado opuesto para que le sirvieran de contrapeso. Estaba yo allí parado, en compañía del alfaquí y literato Abû’l-Hosayn Mohammad ibn Jobayir, secretario de Sayyed Abû Sa’îd [uno de los príncipes almohades] y de mi discípulo Abû’l Hakam ‘Amrû ibn al Sarrâj, el copista. Volviéndose éste hacia nosotros, dijo: “¿No os fijáis acaso en lo que le sirve de contrapeso al maestro Averroes en su vehículo? A un lado va el maestro y al otro van sus obras, es decir, los libros que compuso”. A lo cual replicó lbn Jobayr: “¡No lo he de ver, hijo mío! ¡Claro que sí! ¡Bendita sea tu lengua!”. Entonces yo tomé nota de aquella frase de Abû’l Hakam, para que me sirviera de tema de meditación, y a guisa de recordatorio (ya no quedo más que yo de aquel grupo de amigos, ¡Dios los haya perdonado!) y dije para mis adentros: “A un lado va el Maestro y al otro van sus libros. Mas dime: sus anhelos ¿Viéronse al fin cumplidos?”.

    Abrazos a todos!

  8. Acabo de leer el comentario de Pola acerca de la anécdota de ibn Arabi trasladando el cuerpo de Aberroes,que también conocia por la obra “La imaginación creadora en el sufismo de Ibn Arabi”,(actualmente agotada e inencontrable)y curiosamente ahora la acabo de volver a leér en otra obra titulada “el islám cristianizado”,del arabista español Miguel Asín Palacios,haciendome reflexionár esta coincidencia me e animado a escribir.
    De la imagen del fardo de libros haciendo de contrapeso al cuerpo de Aberroes,y que a ibn Arabi le hace preguntarse si vieronse cumplidos sus deseos, ma hace reflexionar en la metáfora también expresada por los anaqueles de nuestras bibliotecas personales,donde se vislumbra el itinerario de nuestra búsqueda a traves del amor a los libros.
    Un saludo a todos, deseando que vuestros deseos se vean cumplidos.
    Joaquín

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