Epístola

 

Acabo de recibir un libro que hace tiempo estaba reclamando ser traducido al español.  Se trata del primer volumen de  las Cartas de Marsilio Ficino,  fundador de la Academia Florentina, que tradujo, entre otras obras importantes, el Corpus Hermeticum del griego al latín. Esperemos que esta publicación sea el inicio de una serie de traducciones al español de la obra del renacentista florentino. Lo edita Olañeta, y si bien aún no comencé a leerlo, copio al azar una de las cartas. Buena lectura.

 

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LA IMITACIÓN ES MÁS PODEROSA QUE LA LECTURA

 

Marsilio Ficino al magnánimo Lorenzo de’ Medici: saludos

Del mismo modo que la armonía tiene un efecto más poderoso cuando llega a nuestros oídos que cuando la recordamos, y una batalla nos conmueve más profundamente cuando la presenciamos que cuando oímos su narración, así, los hechos notables de los hombres ilustres nos motivan en mayor medida a perseguir la virtud, y nos forman por ello con mayor perfección, que las palabras de los oradores y filósofos que debaten sobre la conducta moral. Porque la naturaleza ha dispuesto que las cosas posean, en sí mismas, mayor poder que sus nombres. Y la verdad conmueve el corazón con mayor efectividad que aquello que, o bien contiene una apariencia de verdad, o bien es totalmente falso. Por esta razón, la imitación del modo de vida socrático ha conducido con mayor seguridad a más gente a la virtud, que las enseñanzas morales de Aristóteles. Y Cristo, por Sí mismo, a través de Su ejemplo ha sido de mayor provecho para conducir a más gente hacia una vida noble y santa, que todos los oradores y filósofos con sus palabras.

Y por eso te ensalzo, mi Lorenzo, porque aunque no desdeñas la instrucción moral, ofreces, en primer lugar, tu persistente ejemplo, como algo vivo; especialmente porque, desde hace tiempo, has tomado como ejemplo a ese hombre venerable, nombrado por decreto oficial, «Padre de su patria». Hablo del gran Cósimo, tu abuelo y mi patrono, un hombre que sobrepasaba a otros en prudencia, fiel para con Dios, justo y magnánimo hacia los hombres, de carácter templado, en extremo cuidadoso con su familia, y aún más vigilante para con los asuntos de estado; un hombre que no vivió sólo para sí mismo, sino para Dios y su país. De entre los hombres, ningún corazón fue más humilde y, sin embargo, más noble que el suyo. Lorenzo, discutí con él sobre filosofía de un modo extraordinariamente fructífero, durante más de doce años. Fue tan agudo en el debate como sabio y fuerte en el gobierno. Ciertamente, debo mucho a nuestro Platón, pero confieso que no debo menos a Cósimo. Porque Platón me presentó el concepto de las virtudes de una sola vez; Cósimo las practicaba todos los días.

No mencionaré ahora el resto de las buenas cualidades de este hombre. Cósimo era tan celoso y cuidadoso con su tiempo como Midas con el dinero Y aunque pasaba sus días con la mayor economía y reconocía el gran valor de cada hora, este hombre, que era cuidadoso con cada momento, a menudo deploraba las horas que había perdido. Finalmente, siguió el ejemplo del filósofo Solon, poniendo en práctica la filosofía de modo excelente y en la totalidad de su vida, incluso en los asuntos más críticos; poniéndola en práctica aún mejor cuando pasó de este mundo de sombras a la luz. Y, como tú sabes, pues estabas allí, poco después de que hubiera terminado de leer el libro de Platón sobre el origen de las cosas y el más alto bien, murió, como si en ese momento bebiera profundamente de ese bien del que había gustado en el debate.

Adiós, y del mismo modo que Dios creó a Cósimo como un modelo del universo, moldéate según el modelo de Cósimo. En verdad, has empezado a hacerlo así.

 

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3 pensamientos en “Epístola

  1. Gracias Mahatma por dar noticia de esa publicación. Precisamente estaba pensando editar algunos fragmentos de un ensayo del italiano Eugenio Garín titulado: “Magia y astrología en el Renacimiento”, donde como no, también habla de Marsilio Ficino. Miraré de hacerme con esa edición a la que haces referencia para ver si encuentro algo que pueda acompañar la nueva entrada que tengo en preparación.

    Saludos

    Jan

  2. Me olvidaba comentarte que hay un librito también de Eugenio Garín editado en Córdoba, Argentina, por Alción Editora en 1997, titulado “Marsilio Ficino y el platonismo”, no se si lo conoces, pero me parece muy recomendable. Está compuesto por tres cortos ensayos: Marsilio Ficino y el retorno de Platón, Retrato de Marsilio Ficino y La “teología” ficiniana.

  3. Hola Jan
    Muchas gracias por tus comentarios! No conocía a Eugenio Garín, así que voy a ver de conseguir algo suyo, seguramente aporta interesantes observaciones al estudio de un personaje como Marsilio Ficino. De Ficino, lamentablemente no hay casi nada traducido al español, y mucho menos su obra máxima Teología Platónica, pero lo poco que pude conseguir demuestra lo maravilloso de su visión del mundo y de la vida, como así también del destino del hombre.
    Gracias nuevamente por tus comentarios, y quedo atento a la publicación de tu artículo.
    Saludos!
    M.

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